Las nuevas “tribus urbanas” invadieron el abasto. Son chicos menores de edad que imponen su moda. Buscan ser populares y mostrar sus costumbres. Predomina la imagen y sus gustos personales. Jóvenes con identidad propia.

Como cada domingo -anteriormente los miércoles- el shopping Abasto se convierte en un lugar de encuentro de diferentes “tribus urbanas”. Alrededor de las 17, ocupan toda la explanada de ingreso al shopping, sobre la calle Azcuénaga, para mostrar y desarrollar sus propias prácticas. Son adolescentes que se definen como floggers, raperos, emos o skaters. Cada grupo se reúne en un sector determinado para compartir charlas, sacar fotos y observar a los grupos rivales. La tendencia es no mezclarse con los otros y manifestar sus propios estilos culturales.

Abasto no es sólo territorio flogger
Abasto no es sólo territorio flogger

Durante agosto, decenas de “raperos” de entre 13 y 17 años, manifestaron sus discrepancias con los floggers. “Creen que por tener ropa más cara y vestirse mejor, piensan que son mejores que nosotros”, sentenció un fanático del hip-hop. Al mejor estilo Eminem, se visten acorde con su música predilecta. Pañuelos en la cabeza, pantalones anchos y camisas oscuras extra large, se reúnen en la puerta del abasto para rapear y hacer culto de su propia imagen.

Decimal cuatro, fue participé de los encuentros. Ni bien llegamos al shopping, algo extraño estaba sucediendo. Los raperos ocupaban parte del sector de la explanada. Uno de ellos parecía ser el centro de atención. Nos acercamos y observamos que mantenía colgado en su pecho un cartel que decía “Muerte a los Floggers”, generando diferentes reacciones entre sus propios compañeros: la mayoría en desacuerdo, otros sólo cantaban y se manifestaban conformes con esas fuertes palabras. Sus cantos repercutían en cada sector del Abasto, mientras que sus diferencias con los seguidores de los fotolog aumentaban la tensión,  en un ambiente en el cual cada uno parece respetar el lugar del otro, no sin algún que otro cruce.

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