Como cada domingo -anteriormente los miércoles- el shopping Abasto se convierte en un lugar de encuentro de diferentes “tribus urbanas”. Alrededor de las 17, ocupan toda la explanada de ingreso al shopping, sobre la calle Azcuénaga, para mostrar y desarrollar sus propias prácticas. Son adolescentes que se definen como floggers, raperos, emos o skaters. Cada grupo se reúne en un sector determinado para compartir charlas, sacar fotos y observar a los grupos rivales. La tendencia es no mezclarse con los otros y manifestar sus propios estilos culturales.
Durante agosto, decenas de “raperos” de entre 13 y 17 años, manifestaron sus discrepancias con los floggers. “Creen que por tener ropa más cara y vestirse mejor, piensan que son mejores que nosotros”, sentenció un fanático del hip-hop. Al mejor estilo Eminem, se visten acorde con su música predilecta. Pañuelos en la cabeza, pantalones anchos y camisas oscuras extra large, se reúnen en la puerta del abasto para rapear y hacer culto de su propia imagen.
Decimal cuatro, fue participé de los encuentros. Ni bien llegamos al shopping, algo extraño estaba sucediendo. Los raperos ocupaban parte del sector de la explanada. Uno de ellos parecía ser el centro de atención. Nos acercamos y observamos que mantenía colgado en su pecho un cartel que decía “Muerte a los Floggers”, generando diferentes reacciones entre sus propios compañeros: la mayoría en desacuerdo, otros sólo cantaban y se manifestaban conformes con esas fuertes palabras. Sus cantos repercutían en cada sector del Abasto, mientras que sus diferencias con los seguidores de los fotolog aumentaban la tensión, en un ambiente en el cual cada uno parece respetar el lugar del otro, no sin algún que otro cruce.
“Los floggers nos miran mal, como si nosotros fuéramos la sobra “. “Por nuestra diferencia de vestimenta y pensamiento, nos deliran a nosotros”, declararon los amantes de la música neoyorquina.
El fin de una moda
Los raperos -consultados por Decimal Cuatro- admitieron que el fin de los floggers, ya llegó. La nueva tribu es “una moda por internet, que pronto acabará”.
“La comunidad floggers ya fue”, mencionó Radi Tfc (trabajo fino), líder del grupo de los hip-hop. “El rap es un hermandad”, aclaró otro rapero.
Los raperos se declaran como la tribu más humilde y dicen ser quienes cuentan con menos recursos económicos. Crecieron desde muy chicos en los suburbios y su popularidad fue en ascenso a partir de expresar sus cuatros prácticas culturales: beatboxers que es la técnica de emular sonidos de percusión o instrumentos propios de la música rap con la boca, el rap, que significa recitar rimas siguiendo un ritmo o una base musical, Grafiti que es interpretar su cultura mediante pintadas o dibujos sobre las propiedades -públicas o privadas- y el breakdance que es la forma más tradicional a través del baile.
Surgimiento de nuevas tribus
El Abasto es transitado por tribus disimiles. No sólo se agrupan en la entrada, sino también en el interior del shopping. Los emos son adolescentes que se agrupan en el patio de comidas. Se visten de negro, usan mucho maquillaje en su cara, expresan un alto grado de sensibilidad y se peinan con flequillo en el ojo. Se definen como tristes y melancólicos. Mantienen distancia con las demás comunidades y solo se relacionan entre ellos.
Por otro lado, en la puerta del shopping unos cinco “skaters” conservan su bajo perfil y se dejan llevar por su encanto de andar en patinetas. Se alejan del contexto social que los rodea y evitan hacer comentarios sobre los otros grupos.
En el sector más concurrido, se reúne el grupo más debatido de los últimos tiempos. Son la comunidad flogger. En el Abasto suelen reunirse unos 300 adolescentes. Muchos se hicieron famosos por su fanatismo a los fotolog y por implementar su moda en nuestro país. Se visten con pantalones chupines de colores estridentes, los cuales combinan con remeras holgadas. Su flequillo cae sobre un ojo para taparlo por completo. La mayoría provienen de familias adineradas y escuchan música electrónica, como Minimal y Tech House. También compiten entre ellos, para medir su popularidad a través de las cantidades de firmas que reciben en su fotolog. ”La idea es ser un flogger, pero ser diferente a todos”, declaró Ezequiel Vázquez, oriundo de Temperley, que se reúne con sus amigos para charlar, conversar y sacarse fotos. “Tener un estilo distinto, en el peinado, en la forma de vestir”, manifestó Vázquez.
¿Modas adolescentes o tendencias de rebeldías?, lo cierto es que cada vez más jóvenes imponen sus costumbres y expresan más su forma de vida.
FOTOS: Decimal Cuatro









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