Maria Kodama, la viuda del escritor más importante de la literatura argentina, charló con Decimal Cuatro sobre el autor de Ficciones y El Aleph, Jorge Luis Borges.
Antes de su viaje a Alemania para participar del “Coloquio Internacional Borges poeta“, organizado por la Universidad de Liepzig y por el Comité Organizador para la participación Argentina como país invitado de Honor en la Feria del Libro de Frankfurt, Maria Kodama nos recibió en un bar muy cerca de su casa, donde se unen las avenidas Callao y Las Heras.
Desde los 16, María Kodama (ahora 65) visitó seguido la casa del mayor escritor hispanoamericano del siglo XX . Primero como estudiante, luego como amiga. Con el tiempo se convirtió en su mano derecha hasta ser única secretaria y al final, su esposa.

Borges junto a Kodama, cuando ella era fotografa.
Quién sino ella, para hablar y contar como pensaba y que sentia el escritor más importante de la literatura de habla hispana.
“Lo que más podemos destacar de él es ese sentido ético que tenia de las cosas y de la vida y su libertad para poder sostener a veces contra la corriente algo que él sentia como propio, dentro de su ser, como paradigmático”, relató Kodama.
El 14 de junio de 1986, Jorge Luis Borges muere en Ginebra, Suiza. Desde su muerte, Kodama asiste a diferentes conferencias y talleres de especialistas borgeanos y en las mismas retrata la vida y obra del autor de El jardín de los senderos.

El escritor más importante de habla hispana del siglo XX, Jorge Luis Borges.
La intelectual es la encargada de difundir el trabajo del escritor por el resto del mundo para que sus obras mantengan vitalidad y continuen en la cima literaria.
“La literatura habia sido y él habia sentido que era su destino. Que su destino era ser escritor. Y era un destino literario. De modo que creo que la literatura y la escritura eran para él realmente su esencia y su alma“, afirmó Kodama.

Maria Kodama, la mujer que acompaño al escritor en la última etapa de su vida.
Kodama, graduada en letras, definió la poesia de Borges como “algo perfecto estéticamente con una gran riqueza que supera su formación literaria”.
“La biblioteca de él era selectiva. No sé cuantos pero leyo muchisimos, toda su vida. Seguía comprando libros aunque no podia ver. Su pasión por los libros era enorme”, contó la viuda de Borges.





